sábado, 7 de julio de 2007
14.- "Casarse para el Señor"
Mi Diario dieciséis de mayo de 2003. Viernes.
El Sacramento del Matrimonio encuentro con Jesús.
El día del Sacramento fue una charla preciosa. Jesús, el Señor, nos espera en cada Sacramento para un encuentro personal y especial, particular, según sea el Sacramento a recibir. “Yo conozco a cada oveja por su nombre”. Y ellas conocen mi voz.
Sí cada sacramento es una llamada de nuestro Dios hacia el camino de la salvación, hacia la tierra prometida, hacia el país de la liberación, hacia la Casa del Padre, hacia el Reino de Dios. Salvación no como conquista sino como dádiva generosa de un Dios todo amor. Liberación no como despojarse de lo humano sino como envolver toda nuestra persona en la plenitud del amor del Espíritu, por el camino de la Vida, Jesucristo. Y en el Sacramento del Matrimonio ese encuentro del Señor, es con la pareja, con los dos juntos y a la par. Un encuentro en compañía, “reunidos dos en su nombre” y El presente en medio de la pareja. Lo primero que me impresionó fue algo en que yo no me había casi fijado: la vida para el cristiano es un camino de vuelta hacía la Casa del Padre, de nuestro Padre. Viviendo al estilo de Jesús, en las vivencias continuas y cotidianas de hacer vida su mensaje.
Y entonces ¿dónde encajan los Sacramentos?
Los Sacramentos son los siete mayores dones que Dios ha inventado para regalárselos al hombre. Son siete encuentros con el Amor para poder vivir el Amor.
La vida es el camino para vivir el amor y para el amor. Desterrar todo egoísmo, vencer toda supremacía de mi yo y centrarla en el contexto armónico de la dignidad e igualdad de los hombres. Pero Jesús sabe de qué barro hemos sido hechos y lo difícil que es a veces vivir la aventura de la fe, el poner y permanecer siempre en el “rumbo sólo al amor”.
Por ello lleno de amor a los hombres inventa y nos entrega los siete Sacramentos, medios maravillosos, útiles, eficaces y los más adaptados a nuestra naturaleza e idiosincrasia, para ayudarnos a vivir el amor de los hijos de Dios.
Es, nos decía Aurelio uno de los charlistas, como si para vivir el amor no tuviéramos más que nuestras propias fuerzas. Y entonces viniera el Señor, y nos diera su fuerza, su Gracia. Si vivir el amor por la vida fuera ir desde Canarias por ejemplo a la Península, nos tiraríamos desde el Muelle Grande y nadando con nuestras fuerzas y capacidades intentáramos llegar. Pero viene el Señor y nos ofrece un gran barco, un gran trasatlántico, en vez de nuestras pobres fuerzas en nuestra pobre barquilla. Los Sacramentos son pues medios, no fines. Caminos sagrados, no metas. Ayuda de la fuerza de Dios a la debilidad del hombre.
Es en este contexto en el que el Sacramento del Matrimonio es Alianza con Dios, su fuerza y compromiso a que nos podamos amar “hasta que la muerte nos separe”, nadie que ha recibido el Sacramento puede decir no tengo fuerzas para seguir amándole, y nuestra alianza y compromiso de amarnos ante los ojos de los hombres como Dios amó a los hombres, con ternura infinita de Creador y amor infinito de Padre, y como Cristo amó a su Iglesia, a su Pueblo, Pueblo de Dios que camina, “hasta la muerte y muerte de Cruz”, como amor individualizado y personal, “me amó y se entregó por MI.”
Y porque el amor es fuerte como la muerte, en sí mismo es personal, único y para siempre, indisoluble. Alianza pues con Dios, “lo que Dios ha unido”, compromiso de estabilidad y superación, “no lo separe el hombre”, que así sea mi compromiso con José Carlos. Señor.
Cuestionario:
(Preguntas sacadas del CPM de Las Palmas)
EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO y LA LITURGIA DE LA BODA.
CUESTIONARIO PARA LA REUNION DE GRUPO.
01.- ¿Qué es y que significa para ustedes recibir el Sacramento del matrimonio?
02.- El Matrimonio supone:
02.01.- Madurez humana de ambos.
02.02.- Libertad, Amor, Entrega y Fidelidad al otro/a.
02.03.- La Fe en Dios en Jesús, en el Espíritu, en la Iglesia y en los Sacramentos.
02.04.- La Indisolubilidad, es decir que el Matrimonio es para toda la vida.
02.05.- Los hijos y su educación humana y cristiana.
03.- ¿Cómo se han planteado y han dialogado estos temas durante el Noviazgo?
04.- Todos los Sacramentos tienen y ofrecen a los que los reciben una GRACIA
o un don del Espíritu-, ¿Conocen ustedes la Gracia del Sacramento del matrimonio, que recibirán el día de la Boda?
05.- ¿Cuales han sido las Motivaciones que les ha movido a pedir a la Iglesia
este Sacramento?
06.- ¿El Matrimonio por la Iglesia se diferencia en algo del Matrimonio Civil?
07.- ¿Por que han dejado la Boda Civil y han escogido la Religiosa?
08.- Los Novios Cristianos se casan “en la Iglesia” y “PARA la Iglesia”.
¿Cómo entienden cada uno de ustedes esta frase?
09.- ¿Sinceramente ustedes como pareja se encuentran con la Madurez Cristiana
suficiente para recibir el Sacramento del Matrimonio?
10.- El Sacramento del matrimonio es un Encuentro con Jesús, en su Iglesia, ¿como han ido preparando este Encuentro con Jesús y la Iglesia en el Noviazgo?
>
15.- "Cristo estaba allí. Nos espera el día del Sacramento."
ASÍ CERRAMOS EL CURSILLO.
La pequeña reunión de Grupo.
La Alianza con Dios.
Tras la charla, y avisándonos que hoy la reunión sería muy corta pues faltaban muchas cosas que hacer, pasamos a nuestro rincón donde nos reuníamos cada noche con Carlos y Elena para dialogar el tema y con casi unanimidad todos dijimos que “no teníamos ni idea” de que el Sacramento fuera una tan maravillosa Alianza con Dios. Mónica nos confirmó que durante la preparación o Catecumenado de la Confirmación se habían definidos los Sacramentos todos como “encuentro con el Señor”, adhesión a Jesús en su persona y mensaje, unión de gracia sobrenatural con toda la santísima Trinidad.
Pero ver el Sacramento como una Alianza con Dios era para nosotros una visión de compromiso mutuo, Dios y nosotros, la pareja, que hacía del Sacramento una fuerza irrompible para la indisolubilidad y para el crecimiento continuo y ardiente del amor conyugal.
No pudimos hablar mucho más pues fuimos llamados a la puesta en Común de todos los grupos como cada noche.
La puesta en común:
Sara habla desde su fe. Es de los Focolares.
Primero hablaron dos secretarios de los grupos siete y nueve que vinieron a repetir lo de nuestra reunión. ¿Un Sacramento, una Alianza? Una Alianza, ¿Alianza de la pareja con Dios? Maravilla de las maravillas. Casi uno no se lo puede creer que Dios Padre “baje” tan cerca de sus hijos. Y luego, piensan muchos que Dios es el Gran Ausente del mundo y de la vida de los hombres. Menuda equivocación.
Terminó Sara. Es hija de un matrimonio de Focolares, un movimiento cristiano seglar, que quiere vivir en resumidas cuentas bajo la luz y el fuego, “focus”, fuego, del amor de Dios.
Yo, nos dijo Sara, siempre he vivido en la fe y desde la fe mi mente y mi corazón han visto todas las cosas y acontecimientos de mi vida. En nuestro hogar se respira Dios. Se reza, se le tiene presente, cuando trabajéis, cuando oréis, cuando hagáis cualquier cosa, dice más o menos San Pablo hacerlo todo en la presencia de Dios. Así lo he vivido. Así lo quiero y amo. Así me siento feliz cerca de mi Dios y nuestro Dios.
La fe ha sido para mí casi una costumbre y vivir el Evangelio el talante de nuestra familia. Por eso quiero en primer lugar garles infinitas gracias a mis padres por haberme educado y haberme libremente enseñado a vivir amando a Jesús.
Y esto es lo que quisiera comunicaros con amor y sin exigencia. Sólo como deseo ardiente de mi corazón. Formemos unos matrimonios y hogares cristianos, donde Dios padre sea norte, Jesús sea santo y seña, y el Espíritu del Amor, el fuego que arda con fuerza en todo el hogar. Vivamos con sencillez, con armonía y con respeto a todos los demás, creyentes o no y seamos para ellos “la sal de la tierra” como dice Jesús y al vivir nuestro amor matrimonial con ilusión, fuerza, naturalidad y dimensión sobrenatural, con sentido de trascendencia al más allá, con los pies muy fuertemente asentados en el suelo, pero buscando sierre el Reino de Dios y su Justicia, los demás puedan descubrir a Dios al preguntarse, “miar como se aman” y ver que la fuerza les viene de su Alianza Don Dios.
Os invito a uniros a nuestros Movimiento o a cualquiera otro de la Iglesia donde podáis vivir la fe en Comunidad, en hermandad, en Iglesia, y ayudaros unos a otros a seguir andando en camino de la vida con alegría, nunca solos pues porque “contigo por el Camino Santa María va”. Siempre Juan y yo, Sara os tendremos presente cuando recemos al Padre común y pediremos porque vuestro matrimonio sea un enorme éxito de unión, amor y convivencia. Si algunos os sentís llamados al final pedirme mi teléfono para charlar un rato otro día y explicaros cómo somos “los focolares”. Muchas gracias.
Solo te diré que me dolieron las manos de aplaudirle a Sara. Y a los demás creo que también.
La entrega de las tarjetas, la flor y los Evangelios.
Cuando terminamos las pequeñas y cortas reuniones de grupos de hoy ya nos habían pedido que al volver al salón general ocupáramos las filas de asientos por grupos seguidos con lo que a nosotros nos tocó en la primera fila de la sala. Por orden de grupo fuimos asando al fondo de la Sala mientras Herminia y Pablo traían una cesta enorme llena de rosas, con su papel de plata para no pincharse, y un montón de libros de “Los Cuatro Evangelios”.
Todos los monitores y charlistas, y Carmelo, el cura, habían formado un semicírculo delate, y Elena y Carlos con monitores del primer grupo, se pusieron en el centro, ella con una rosa en la mano y él con el montoncito de tarjetas de asistencia que debíamos entregar a nuestro Párroco para completar el expediente de la Boda.
Clara y Jorge, leyó Carlos, y mientras ellos del brazo avanzaban por el pasillo central, sonó la Marcha Nupcial en el salón y ellos acompasaron el paso. La flor para Clara, la Tarjeta para Jorge, con un sello por detrás con cada día de asistencia de cada uno, y los Evangelios para los dos. Un fuerte abrazo de Carlos a Jorge, un cariñoso beso a Clara, luego de Elena y al final de Carmelo con palabras de felicitación para ambos y de agradecimientos de ellos a sus monitores. Y así volvió a sonar la música para cada pareja hasta la última. Se oyó el nombre de Isabela y Juan Carlos, y ella alta, estirada y con un traje precioso, -algún amigo de cursillos anteriores le había avisado de la “ceremonia” y se había vestido hac doc, - avanzó con él que parecía que iban entrando ya en la Iglesia, mientras aún sonaban los aplausos con los que despedidos hasta sus asientos a Jorge y Clara.
María y Tomás fueron los siguientes. Tomás parecía que nunca se iba a desprender del abrazo a Carlos. Balbucía gracias por haber soplado en mi precaria y casi apagada vela y tener viva ahora la llama de la fe. María se estrechó contra Elena, pues como es María se siente muy cerca y amiga de ella.
Julia y Ernesto, que se casan ya, en junio, iban felices y contentos con una sonrisa él de llevarla del brazo, que parecía que estaban saliendo de su boda.
Luego sonaron nuestros nombres, Ana y José Carlos. Con que emoción avanzamos a recoger el penúltimo paso ara nuestra Boda. Tengo que decir que no me corté un pelo y en vez de un beso abracé con muchísimo cariño a Elena y Carlos. Gracias, gracias, gracias, es decía José Carlos. Que Dios os bendiga siempre a los dos juntos, nos deseó Carlos. Y guardo la rosa dentro de los Evangelios como señal del trozo de lectura que cada noche hacemos de él, desde ese día antes de despedirnos, y cuando estemos casados antes de cerrar los ojos para dormirnos.
La última pareja de nuestro grupo fue la pequeña y gran Mónica y el maravilloso y amable Francisco Javier. Sonreían y sonreían y parecía que Dios les traspiraba por los poros. Si les hubiera visto avanzar a un palmo del suelo sin pisarlo no me hubiera extrañado lo más mínimo.
Luego cogieron la vez los monitores del grupo dos y del tres, hasta el diez. Al final me dolían un poco las palmas de de las manos de tanto aplaudir a cada pareja. Quería que en mis aplausos la bendición del Sacramento les llegara al alma para siempre y que nunca jamás se separaran y vivieran con toda intensidad el amor, como yo en ese momento lo sentía desbordado hacia José Carlos.
Pero no se habían acabado las sorpresas. Cuando ya estábamos todos de nuevo sentados, todos los monitores y charlistas, formaron un semicírculo delante de la mesa de los “rollos” y se despidieron de nosotros:
Esta es la Iglesia de Cristo,
nos dijo el Coordinador, señalando a todos los Monitores y charlistas del Cursillo. Incluso el Sacerdote, también es Iglesia. (risas) Han dejado sus casas, sus hijos, sus tantas cosas que hacer en el hogar a la vuelta del trabajo, como vosotros. Una sola razón tiene: se sienten hermanos vuestros y han venido a compartir con ustedes, la fe en el Señor y su buena nueva sobre el Matrimonio. A compartir también que fu y que es para sus parejas el Sacramento y cómo les ha ayudado la Alianza con Dios a vivir su amor y su unidad indisoluble y total, a fundar y crear un hogar donde se respire a Cristo como Dios y como Hombre y donde sus hijos puedan vivir con alegría el ser hijos de Dios en la libertad y responsabilidad que da y exige el amor filial y fraternal.
Id y decid a vuestros amigos que habéis visto cómo los ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan y saltan, los leprosos quedan limpios y su piel vuelve a ser como la de un recién nacido, acaso algunos de ustedes que entró con la fe dormida y casi muerta, no ha vuelto a nacer en el amor a Dios y en la fe a su Iglesia, y os ha resonado amorosa la Palabra de Dios, Jesús, la palabra del Padre, a los pobres. Entrasteis quizás pobres, porque quién más pobres que el que no tiene a Dios, y volvéis juntos en pareja llenos de amor y de alegría a formar un hogar cristiano. Otros traíais a Dios fuerte en vuestro corazón y se ha renovado y enriquecido la vida y la fuerza de vuestro amor.
Gracias, mil gracias a todos porque nosotros también nos enriquecemos al ver la ilusión con que queréis vivir vuestro Matrimonio cristiano, nadie os a obligado a elegir el Sacramento en vez de la boda civil, o lo habéis visto con mayor luz, y es como una inyección de esperanza lo que recibimos de ustedes. Perdón, mil veces perdón, porque quizás no hayamos estados tan entregados o llenos d Dios para trasmitiros la fe en el Señor Jesús, y sabed y tened por seguro que aquí tenéis unos verdaderos amigos y más que amigos hermanos para todo lo que necesitéis. En la hoja que se os dado con los Evangelios están los teléfonos y direcciones de todos los de vuestro grupo y de vuestros monitores. Poneos en contacto alguna vez, con necesidad y sin necesidad para darles noticias de vuestra pareja. Un abrazo fuerte de todos y hasta siempre. Que Dios y María la Madre de Dios y madre nuestra os bendiga y os guarde.
El himno de la Alegría.
Al terminar Carlos hicimos un amplísimo semicírculo todas las parejas cogidos de las manos alrededor del salón. Las luces se fueron apagando poco a poco y sólo quedaron los dos focos rojos que alumbran el gran e imponente Crucifijo que hay encima de la mesa de los charlistas o ponentes.
Se hizo un silencio impresionante y la sala se llenó de la música del Himno de la Alegría, creo que de la novena de Bethoven.
Cuando de pronto entró a cantar la voz medio cascada de Carmelo que siguió enseguida con fuerza la maravillosamente modulada de Mónica y luego de todos nosotros.
Escucha hermano la canción de la alegría,
El canto alegre con que anuncia un nuevo día.
Ven, canta, sueña cantado, vive soñado un nuevo sol,
En que los hombres volverán a ser hermanos.
Aquí levantamos todos al cielo y al Cristo crucificado que os presidía nuestros brazos unidos por nuestras manos enlazadas y repetimos la estrofa.
Ven, canta, sueña cantando, vive soñando un nuevo sol,
En que los hombres volverán a ser hermanos.
Sentí la mano prieta de José Carlos sobre la mía a la derecha y la de Elena fuertemente cogida a mi izquierda. Rompimos todos en un aplauso cerrado y caluroso a la nueva hermandad que corría ya de nuevo por las venas de todos los presentes y hacia el Cristo que parecía sonreír y bendecirnos.
Yo tenía los ojos algo empañados en lágrimas de emoción y amor y miré a Mónica que estaba muy cerca y que tampoco podía contener las suyas, mientras apretaba sus manos con Francisco Javier y con Carlos al otro lado.
Sí es necesario que nazca un nuevo sol y un nuevo día en el corazón de todos los hombres, sin distinción de raza, color, creencias, cultura y posición, pero es necesario que empiece con fuerza en todos los que nos llamamos cristianos que nos sabemos hijos de un mismo Padre, Dios.
El Padre nuestro y la bendición de Carmelo.
Volvieron las luces y la voz de Carmelo sonó maravillosa.
Padre nuestro, y todos seguimos con fuerza y con convicción, con fe y con amor, con sinceridad y con verdad, con cariño y hermandad, que estás en los cielos.
Santificado sea tu nombre,
Hágase tu voluntad,
Así en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
Y perdona nuestras ofensas
Así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Y líbranos del mal. Amén.
Nunca había rezado yo un “Padre nuestro” con tanta fe, con tanta convicción de que mi oración era lo más profundo que había en mi corazón. Paladee lo de “padre” al dirigirme a Dios. Se me deshizo en a boca el saber que era “nuestro”, de todos, y de todos por igual, porque en Dios “no hay acepción de personas” como dice Pablo, que se me quedó muy gravado en la mente cuando se lo oí a Don Vicente en un sermón,
“hágase tu voluntad”, Señor que todos los aquí presente en nuestros matrimonio hagamos siempre tu voluntad, y que cada día, no cada semana ni cada mes ni cada año, sino cada día, para que tu Providencia se haga presente cada día en nuestras vidas sepamos ver que eres Tú mi Dios y Padre, el que nos dan el pan.
Que sepamos perdonar de corazón olvidando y volviendo a vivir de nuevo.
Al mismo tiempo que Carmelo nos bendecía Juan, que es Capellán militar pero que viene a ayudar en los cursillos y destá siempre que no puede estar Carmelo. Es como Carmelo, nos han dicho Carlos y Elena, un Sacerdote entregado, bueno y cariñoso, que no tienen más pasión que hacer el bien y llevar a Cristo a todos. A Juan en el Cuartel del que es Capellán le quieren mucho. Lástima nos dijo Carlos riendo que siempre cuente los mismos chistes y siempre igual de malos como el que os contó al saludaros de El Gaitero y La Viuda.
El pequeño guatequillo.
Después de rezar el “Padre nuestro” volvimos todos cada uno a su pequeño grupo que yo llamó ya mi “Pequeña Iglesia de hermanos”. Ya todo eran charlas, comentarios, saludos y palabras de encuentro.
Se descorcharon las dos botellas de Sidra, “la casa no da para más”, nos dijo Elena, la sidra, unas patatillas y unos cacahuetes, y se llenaron los pequeños y alargados vasitos de plástico. Creo que nunca he bebido en copa de cristal tan deliciosa ni cava tan sabroso y regodeante. De pie brindamos todos. Todos formulamos un profundo y casi unánime deseo: la felicidad, el amor profundo y mutuo, el crecimiento en el amor, que cada día os queráis más, que lo que Dios ha unido, lo una más y más la pareja humana, la mujer y el hombre. Mónica, y aquí empezó a suavemente distinguirse Mónica, nos deseó que la amistad que había nacido “bajo el signo de Jesús” en estos cursillos, nos uniera como hermanos fuertemente para siempre.
Nos sentamos, fuimos sacando las pequeñas cosas que habíamos traído para compartir, sobró de todo, Isabela trajo un croquetas riquísimas, María unos pasteles, Mónica una ensaladilla, nosotros una empanada de atún de La Veguetilla y Chiara un dulce típico de Italia, de Roma, hecho por ella. Julia nos trajo unos paquetes de chucherías y caramelos para endulzarnos la vida y entre risas, charlas, contarnos cosas, desear vernos, comprometernos a ir a las bodas, completar las fechas y los teléfonos y mil cosas más se nos pasó el tiempo volando. Elena nos pidió que contáramos al menos por encima como nos habíamos conocido y cuando fueron naciendo nuestras historias yo pensé cómo Dios y su amor, a quién llamo Providencia, va escribiendo derecho con nuestros renglones torcidos y como en su plan, de amor, hace que nos encontremos y nos conozcamos cuando está de su mano y nosotros no torcemos los suyos.
Despedida, abrazos y besos.
Los abrazos entre nuestros novios, y los besos entre las novias fueron interminables. Parecía que había que arrancarnos a los unos de los otros. Salíamos de un abrazo fuerte para entrar en otro más prieto y mayor. Suplicábamos a los demás el volvernos a ver y nos prometimos solemnemente volvernos a ver al día siguiente, sábado, en la Misa de ocho en El Madroñal, en la Parroquia. Nos dimos mil veces los teléfonos, el día probable o fijo ya de nuestras bodas, promesa de asistir sin faltar ninguno, Ana no dejes de ir mañana con José Carlos a la misa, quiero halar contigo, Mónica, María nos vemos mañana ¿verdad? , Isabela que ganas de que nos cuentes algo más de Juan Carlos y de cómo lo pescaste, Clara donde está vuestro Estudio de Arquitectura, quiero pasar por él, Tomás, para charlar con vosotros, Julia, cuando te vas a Madrid, te veremos hasta entonces, y en Madrid ya tenéis casa, posada y fonda a toda pensión, y así más y más. Creo que el abrazo que le di a Elena, cuando me musitaba casi llorosa, gracias al oído no terminaba nunca. Cuando se lo día a Carlos me encontré en los brazos de Jesús pues a través de él mi vida ha cambiado y se ha llenado en plenitud de Dios y de amor.
¡Cómo en tan solo cinco noches de no conocernos hemos podido llegar a ser tan amigos! Sólo Dios, sólo Dios, sólo Dios, PADRE, puede hacer que nos sintamos con tanta fuerza HERMANOS.
Cuando me dejó José Carlos en la puerta de mi casa le eche con fuerza casi infinita los brazos al cuello, lo apreté contra mi con todas mis fuerzas, le di un beso fuerte, fuerte y amoroso en sus labios, y le susurré con todo mi amor, José Carlos, te quiero. Todo fue devuelto como en el Evangelio el ciento por uno, por el hombre más maravilloso que Dios ha creado desde Adán, y que en generosa y gratuita Providencia me entregó a mí para compartir la vida. Gracias, Señor. Hasta mañana, mis amigos. Hasta mañana José Carlos. Hasta mañana, mi querido y entrañable Diario.
>
DESPUES DEL CURSILLO.
INTRODUCCION AL TEMARIO DE
EL AMOR FUNDAMENTO DE TODO MATRIMONIO HUMANO Y CISTIANO.
>
16.- "Vivir el Sacramento, primer compromiso."
Mi Dirio a diecisiete de mayo de 2003. Sábado.
L Mis dominical, centro de nuestra vida cristiana en pareja.
La Misa de El Madroñal centro de la vida y reunión del grupo.
Hoy voy a contarte lo primero que hemos hecho José Carlos y yo ayer en El Madroñal antes de la Misa de Don Matías.
Empezaré por decirte que ayer llegamos un rato largo antes a la Iglesia aún vacía. Bueno, estábamos José Carlos, yo, y allá en el Altar, Tu, Jesús.
Tú que serás el gran testigo de nuestro amor y que bendecirás nuestra boda.
Hemos sacado la "Oración de los Novios antes de la Boda" que Carlos nos envió y la hemos ido leyendo despacio, bajito, para nosotros tres, saboreándola.
Qué verdad que la Sociedad ha montado un "tinglado", a veces esperpéntico, a veces parafernalia total, alrededor de las bodas.
Nos hemos prometido pasar de puntilla sobre todas esas cosas, "que sólo engrandecen si nacen del amor" pero sin dejar en ningún momento que nos quiten el tiempo necesario para preparar nuestro corazón.
Por ello hemos hecho nuestro primer propósito como pareja de cara a cumplir el compromiso de amarnos y dejarnos amar por Dios, centro del Sacramento que hemos pedido recibir: Vamos a vivir, sin dejar ninguna semana, nuestra MISA DOMINICAL JUNTOS y luego como hoy vamos a tener un rato para preguntarnos si estamos siendo una pareja digna del amor de Dios. Muy en concreto, si no hemos fallado en nuestra responsabilidad ante nosotros mismos, antes los demás y ante Dios. No solo en sentido negativo, sino si estamos viviendo nuestro amor a tope en la presencia de Dios y los hermanos.
Luego fueron llegando todos, no faltamos ninguno, a oír Misa juntos. Fue muy emocionante pus era la primera vez que todo el grupo estaba junto en nuestro primer Banquete Eucarístico, la primera vez que juntos y de rodillas adoramos juntos a Jesús en la Sagrada Forma y la primera vez que con gozo nos dimos, juntos, la paz de Cristo. Juntos comulgamos y juntos dimos gracias. Sentía en mi alma como en el corazón de cada uno de nosotros decíamos gracias Señor por habernos conocidos y juntados. Creo que lo oí con fuerza del corazón de Mónica, María, Isabel, Julia, Clara, Francisco Javier, Tomás, Juan Carlos, Ernesto, y Jorge. De José Carlos lo sentía en mi mano, que me cogía por encima del banco con fuerza, y me apretaba entrañablemente. Su apretón me decía, gracias, gracias, gracias, Señor. Gracias, gracias, gracias, Madre nuestra María.
Al final de la Misa, nos fuimos al bar de al lado de la Parroquia en la plazuela alargada, no es plazoleta sino como una calle doblemente ancha sin circulación, con jardines, a seguir charlando por los codos.
La Misa del Madroñal la hemos establecido cada semana como lugar de encuentro. Llegaron Elena y Carlos con Don Matías y una pareja que estaba en Misa pero que no conocíamos, Magdalena y Pedro, que ya están casados y tienen una hijita, Marioles.
Se incorporaron a la reunión y tras presentárnoslos nos dijeron que ellos también venían a Misa todos los sábados desde que les escribieron a Carlos y en la respuesta Carlos les invitó a venir y a charlar, una noche.
Nos dieron las tantas. Cuando volvíamos en el coche desde el Madroñal a Santa Brígida para dejarme en m i casa le comenté a José Carlos. Parece mentira que normalmente las parejas de novios aprovechan el sábado noche para irse de juerga con los amigos, a cenar y a bailar a una discoteca hasta la madrugada o el amanecer, otros ara ir al cine a ver una buena película, y nosotros la hemos pasado oyendo Misa con nuestros nuevos amigos y en un pequeño u frugal ágape juntos, charlando y contándonos cosas de Dios y de los hombres y no solo o he echado de menos nada de aquello sino que me lo he pasado pipa y maravillosamente bien y contenta.
La alegría no está muchas veces en lo superfluo y baladí sino en con quién estás, qué sintonía tienes con ellos, y en que lo que haces esté conforme a las apetencias de tu corazón. ¡Qué maravillosamente nos lo hemos pasado! Hablé en plural pues por la cara y el brillo de los ojos de José Carlos sabía que estaba cien por cien en sintonía conmigo y con mi corazón. Creo que empezamos a ser un solo corazón y una sola alma. Gracias, José Carlos. Gracias, Dios mío. Hasta mañana, mi Diario.
>
17.- "El amor según San Pablo"
Mi Diario veinticinco de mayo 2003, noche. Domingo.
El amor no pasa jamás.
Carlos, ayer, tras la Misa en el Madroñal, nos ha entregado, con el consentimiento de Francisco Javier y Mónica, la carta que les había escrito sobre cómo auscultar y comprobar de cuanto quilates era el oro precioso de su mutuo amor.
Dice que nos la apliquemos cada uno a su propia pareja y que la charlemos juntos.
José Carlos y yo así lo vamos a hacer y el próximo día recogeré en mi Diario querido nuestra conversación y nuestros puntos de vista.
Transcribo primero la carta que me gusto muchísimo y que no quiero peder.
A Mónica.
“El Amor según San Pablo”
El espejo de tu amor.
Carta del 21 de mayo de 2003.miércoles.
Gracias ante todo por la tarde del domingo, tras el Cursillo, tan maravillosa pasada en vuestra casa. Caía la brisa allá de Tejeda y se dibujaba el Roque Nublo recortado en el horizonte.
Me preguntaste, Mónica, cómo podrías saber si tu amor por Francisco Javier era verdadero y "de buena calidad".
Yo te respondí que te miraras en el espejo que nos dejó Pablo (I Cor 13- 1-8) y vieras cómo te reflejabas en él.
"El Amor es paciente" ¿Es paciente tu amor a Francisco Javier? Cuando él está nervioso porque no le salen las cosas, o porque le fue mal el precio al vender la mercancía, ¿"no te irritas" ni "te agrias"? Espera a que él se calme y acepte las cosas como son ahora. "Espera": la paciencia verdadera siempre es esperanza.
"El Amor es suave, servicial". ¿Yo al servicio de él? ¿De qué? ¿Yo con suavidad mientras él está hecho un energúmeno? ¡Qué se habrá creído "ese"! (es curioso cuando estás enfadada no le llamas por su nombre; le llamas "ese", como si no le conocieras)
"El Amor es benéfico", produce y hace el bien. Sí, Mónica, el bien del otro, no el propio, y por tanto el de Francisco Javier.
"El Amor no se disgusta"," no es envidioso, no es jactancioso".Es duro. No disgustarse cuando la pareja te está fallando al menos un poco, cuando tú la ves encasquillada en su egoísmo, en su yo, en su gusto y su placer.
No va diciéndose por ahí, soy perfecta amando, soy la mejor esposa, ninguna pareja está tan unida como nosotros, no. Con humildad reconoce el "don de Dios", el amor mutuo, y se lo agradece en oración sincera. No te comparas con otras parejas para creerte "superior" o para envidiar sus bienes, su confortabilidad sus comodidades y sus disfrutes.
"El Amor no busca sus propios intereses" sino siempre tiende a hacer feliz al otro, sin caprichos, (entonces no le haríamos el bien) tiende realizarlo como persona aunque éste pueda llevar dentro el "no", porque el sí sería un mal para él. Y es muy difícil a veces decir no a la persona que amamos por encima de nosotros mismos.
"El Amor no toma en cuenta el mal", no es rencoroso ni vengativo. No "guarda", y se recome, perdona siempre, olvida totalmente, ni se acuerda de lo que le ofendió.
El que más ame, pida al otro perdón primero, sin buscar si tu o yo fuimos culpable, pues más vale no perder ni un segundo de nuestras vidas, separados, enfadados, que saber quién ofendió a quién.
En toda pelea casi siempre hay algo de culpa por las dos partes. Y si la culpa fue totalmente del otro y tú "se la guardas", ya hay también culpa en ti.
"Se alegra con la verdad". Buscar la verdad, en la serenidad y la paz, nunca en la discusión y el enfado, es amor. Porque si la pareja no vive en la verdad, en "su verdad", sino en el propio y mutuo engaño, el amor ya está destruido, seco y muerto.
"Todo lo excusa".Siempre encuentra atenuantes en las equivocaciones de su pareja, sin engañarse.
"Lo cree todo". Pero, ¿todo...todo...? ¿Todo...todo...todo...?, ¿Porqué no vas a creer a tu pareja? ¿Qué interés se le sigue en engañarte?
El engaño, ¿no es ya una falta de amor y de unión? Sin sinceridad no puede haber unión tranquila.
Si tu pareja nunca te ha fallado ¿porqué te va a engañarte ahora?
"Lo espera todo". El amor busca el bien del otro, pero no ama para que le amen, no da, para que le den, no acaricia para que le acaricien, lo da todo, la persona completa, cuerpo y espíritu, pero no exige nada a cambio. "Do ut des" decían los latinos. Te doy para que me des. Pero esto es comercio y si se comercia con los sentimientos y con el amor, prostituimos el amor.
Pero el amor, como el amor de Dios, espera la correspondencia, tiene siempre el corazón abierto para recibir, desea "como amante hacerse amado para permitir a su amado ser amante", y que pueda realizarse plenamente en el DAR, en el DARSE.
"Lo sufre todo, lo soporta todo".Cuando el amor es verdadero es más fuerte que la muerte (Cantar de los Cantares) y aunque la pareja le falle, ella no falla, sigue amando como el primer día como prometió y como se comprometió. Pero no por obligación sino porque a pesar de todo su amor sigue vivo, intacto, inalterable: su amor no ha muerto.
Por eso "el AMOR NO PASA JAMAS", no se acaba nunca, no es "pasota", permanece integro y fuerte, por encima de los avatares de la vida.
Por eso la pareja que se ama así de verdad, es indestructible, nada ni nadie la puede romper.
"Prometo amarte, todos los días de mi vida".Hasta aquí el compromiso. Y más allá de la muerte, y hasta siempre, siempre: hasta aquí el amor.
Me diste un beso en la mejilla y me dijiste "gracias". Créeme que en verdad me he sentido plenamente pagado.
La próxima semana comentaré esta carta porque aún no hemos tenido tiempo de tratarla y dialogarla José Carlos y yo, y espero sus comentarios y aportaciones que serán muy jugosos.
>
18.- "El amor más fuerte que la muerte."
Mi Diario a treinta y uno de mayo de 2003. Sábado.
La muerte es parte de la vida.
Este sábado, tras la Misa juntos, hemos venidos todos los del grupo pequeño de Cursillo, a escuchar, oír, celebrar como dijo Don Matías, su Misa, él dijo “nuestro banquete con el Señor”, Carlos y Elena nos han dado otra carta para que la vayamos rumiando y no perdamos la costumbre de dialogar entre nosotros dos, y a ser posible con otros amigos nuestros, del grupo o no.
Nos han invitado Julia y Ernesto, que también han venido a la Misa y que estaban en nuestro grupo, a su Boda, ya más formalmente y pidiéndonos por favor que no falláramos. Dicen que para ellos es muy importante nuestra compañía pues quieren que su Boda sobre todo sea celebración del Sacramento, encuentro entrañable juntos con el Señor Jesús, centro desde el cursillo de sus vidas y eje principal sobre el que gira todo su amor de pareja.
En unas celebraciones vacías para muchos de sacramentalidad, de signo sagrado, nuestra presencia serán un compartir juntos el más profundo sentido cristiano de la vida y por tanto del amor, único signo y realidad de la pareja humana y cristiana.
Además de habérselo prometido, nos apetece muchísimo incluso como experiencia para nuestra Boda que deseamos juntos, anhelantemente, que sea así.
Mónica me ha insinuado reunirnos de cuando en cuando, los que queramos del grupo, e intuyo que ya se lo ha propuesto a otros y que no parará hasta conseguirlo. José Carlos y yo le hemos dicho que nos apetecería con locura, y nos ha dicho que está detrás de Carlos y Elena para que a pesar de su trabajo como monitores y charlistas en los Cursillo, acepten el reunirse con nosotros, y que espera que le digan que sí.
Bueno copio la carta de Mabel a su tío Carlos, al que como buena gaditana y andaluza,
Llama tiíto, diminutivo del diminutivo cariñoso de tito, diminutivo afectuoso de tío.
De Mabel a Carlos.
Querido tiíto Carlos.
Acabamos de venir del médico. Tras más de tres meses de consultas y reconsultas en las que “no encontraban nada” la noticia: tengo un tumor maligno en la parte central de cerebro inoperable. ¡Qué mazazo! Este es el que causaba los mareos, las pérdidas de momentáneas de conocimiento y las pérdidas de conciencia y caídas repentinas al suelo tras fallarme las piernas.
Créeme que a pesar del “durísimo golpe” no me asustó. Créeme que no me pareció una tragedia. He ido aceptándolo con tranquilidad, me ha puesto a flor de piel la fe que he tenido desde mi infancia y me ha hecho exclamar “amén”, “así sea”, “hágase tu voluntad”. Cuántas veces he rezado “hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo”. Hoy lo he comprendido, lo he vivido, he sentido en mis carnes viva la oración del “Padre nuestro”.
“Padre si es posible, soy humana como él, y tengo miedo como él, pase de mi este Cáliz pero no se haga mi voluntad sino la tuya.”
Sí, el Señor Jesús, siempre por el camino de la vida, delante, marcando el sendero a los que voluntariamente le quieran seguir.
Luego lo he aceptado de cara a mi marido y a mis hijos, a mis hijos aún pequeños, a mis padres, a mis hermanos, a mi familia, a mis amigos…
Quizás de cara a mis dos hijos este fuera el cáliz más amargo. Pero he pensado que si Dios Padre lo ha dispuesto así, todo en la vida es Providencia, hasta el dolor y la muerte, y si no se cae ni un pelo de nuestra cabeza sin su consentimiento, tiene que ser también lo mejor para ellos. No sé cómo pero si El lo ha querido, así será.
Sólo siento el dolor, el dolor inmenso por el que han de pasar. Pero el dolor tonifica, purifica, fortalece y nos hace madurar como personas y ver la vida en tota su realidad real.
El amor verdadero es el camino hacia la vida plena.
He recorrido junto a Rafa una parte del camino de vuelta. “Bonum certamen certavi; Cursus consumavi” me pusiste en una carta con palabras de San Pablo, refiriéndote a la etapa de vivir en Madrid. Buena carrera he recorrido junto a el. Hoy no Madrid sino la carrera de mi vida ha terminado. He llegado al “cursum consumavi”.
A él le queda seguir parte de nuestro camino solo y sin mí. Junto a los niños. Espero desde el cielo ayudarle a seguir caminando conforme sea la voluntad del Padre. Si se vuelve a casar si es para su felicidad, soy feliz. Solo le pido que sea también para la felicidad de nuestros dos hijos; sino le será más duro, en soledad. Pero yo siempre estaré a su lado.
Quizás y sin quizás esta sea mi última carta. No te digo adiós sino hasta luego. Te espero con todo mi cariño de sobrina en el “gozo del Padre” para cuando Dios “te quiera.”
En verdad morir, - no debemos tener el miedo que hay hoy a la palabra “muerte”, dándole rodeos, “se fue”, “nos dejó”, “descansó”, - para los que tenemos fe es volver a la Casa del Padre, llegar al final del camino de vuelta, “entrar en el gozo de tu Señor”, y estoy segura que EL como al hijo pródigo, estará a la puerta esperándome.
Un besazo fuerte, con todo el cariño que tú sabes siempre te he tenido,
Mabel.
Esta semana concretaré en ti, mi diario amado, las dos charlas que hemos mantenido José Carlos y yo, no tengas celos pero le quiero un poquito a que a ti, bueno en verdad tu eres fruto de nuestro amor y testigo íntimo de él, sobre las dos últimas cartas de Carlos. “El Amor según San Pablo” y “El amor más fuerte que la muerte”
Un besito fuerte a ti y otro un poquito más fuerte a José Carlos, Ana.
>
19.- "Profundizar en el amor humano."
Mi Diario a uno de junio de 2003. Domingo.
La Primera reunión, solos.
Hoy por la tarde quedamos con Carlos y Elena en su casa a la que insistieron en invitarnos, para profundizar juntos sobre el amor. ¡Qué pasada!
Nunca pensé que pudieras charlar amigablemente tanto tiempo sobre el amor en la pareja humana, y que cuando nos despedimos creyeras que acabábamos de empezar. ¡Cómo PRIBA el tema!
Qué recovecos puede tener el amor. ¡Cómo nos podemos engañar tomando por amor lo que es sólo sentimientos y emociones cuando no sentimentalismo puro y duro! ¡Cómo nos podemos buscar egoístamente a nosotros mismos en vez de amar a nuestra pareja!
Por cierto qué simpática y acogedora es Elena, la mujer de Carlos.
Hemos quedado otro día para seguir y tema y profundizar en el amor de la pareja CRISTIANA.
Mejor en el amor cristiano de la pareja cristiana.
¡Cómo me llena el corazón y el alma hablar de temas verdaderamente importante para nosotros en vez de divagar sobre lo superficial de la boda! Importante sí, pero secundario y detrás como complemento de lo fundamental.
Traje, tarjetas, invitados, decoración, peluquería, maquillaje, banquete, música, Iglesia, padrinos, testigos, sólo en el contexto de preparar el corazón para "casarse en el Señor".
Me apetece un montón seguir con el tema.
Te confesaré, diario, que cuando llegamos al coche José Carlos me dio un beso de película, y sentimos juntos toda la felicidad de querernos y de que nuestro amor sea como Él, el Señor Jesús, quiere que sea.
Cuando José Carlos dijo como la cosa más natural del mundo, sin darle ni darse importancia, que siempre estaría dispuesto a dar su vida por mí, creo que la sonrisa de mis labios era tan grande que se unían por el cogote.
¡Cómo me ardía el alma! ¡Cómo se derretía mi corazón en amor a él! En verdad el amor es fuego interior que llena de felicidad hasta las más pequeñas células de mi cuerpo, hasta los resquicios más profundo de mi alma. ¡José Carlos yo también te quiero así y daría siempre mi vida por ti!
>
20.- "El amor no pasa jamás"
>
Mi Diario tres de junio de 2003. Martes.
En el espejo de nuestro amor.
Comentarios a las cartas de Carlos
Como te prometí voy primero a resumirte la charla amorosa y tierna con José Carlos sobre “El amor no pasa jamás”
Hoy ya va a ser muy largo lo que tengo que escribir y confiarte y me voy a morir de sueño y mañana no podré trabajar, Hasta se me notarán, pillín, las ojeras.
José Carlos es un amor. Hemos charlado hasta por los codos el domingo que después de Misa, volvimos a oír Misa, aunque ya la habíamos oído el sábado con Don Matías en el Madroñal, nos fuimos de excursión, hacía un tiempo fenomenal, a los Tilos de Moya.
Como siempre llevamos unos bocadillos y unos refrescos, a José Carlos no le gusta ni beber una cerveza cuando tiene que conducir, y nos sentamos bajo nuestro pino favorito con la carta a Mónica sobre el amor según San Pablo.
El amor es paciente. Desde luego en paciencia tengo que reconocer que José Carlos es mucho más paciente que yo. Yo soy nerviosa, lo quiero todo a ser y sin a ser posible, ayer, me impaciento cuando él llega tarde a recogerme porque se le prolongó por urgencia el trabajo, aún cuando me avise del retraso por teléfono, no sé a veces interpretarle bien sus silencios reflexivos y quiero su opinión aún antes de haber terminado de hablar yo, casi que me adivine el pensamiento, pues a veces me parece que se deja vencer por la cachaza y que no reacciona. No tengo paciencia para ir comprendiéndole y aceptándole tal cual es y quisiera que fuera vivaracho y rápido como yo. Pero sin embargo una vez sopesado es más tenaz que yo y hasta que no consigue lo determinado sigue luchando. Bien es verdad que ni me irrito ni me agrio cuando él se sobrepasa en lentitud sino que hago esfuerzos por esperarle para ir juntos con el mismo paso.
>
21.- "Charlando con José Carlos."
>
Mi Diario cinco de junio de 2003. Jueves.
Comentarios a “el amor fuerte como la muerte”
“Te lo comentaré más tarde, otro día, te lo prometo”. Te dije el otro día. Y ese día ha llegado. Hoy cinco de junio José Carlos y yo, tras el trabajo, nos hemos reunido en su casa para charlar un rato, bueno, para merendar primero un buen té con pastas riquísimas de “La Recova”, y luego para comentar la carta que guardábamos de Mabel a Carlos, su tío, su tiíto, como ella le llama, sobre la fuerza del amor. En primer lugar te diré, mi querido Diario, que me ha sorprendido la grandísima fe que guardamos en el fondo del corazón casi sin saberlo. Pienso, me dijo José Carlos, que yo también creo así.”Hágase tu Voluntad”. No solo lo rezo, Ana, lo vivo en muchos pequeños detalles de mi vida. Cuando algo me sale a mi parecer torcido, un negocio fallido, un amigo perdido por su infidelidad a la palabra dada, un revés en mi parecer en mi empresa o un rapapolvo de mi padre o madre por algo que hice con buena voluntad y que ellos interpretaron al revés, cuando tu, mi Ana, no me comprendes o no aceptas mi punto de vista, cuando me encuentro cansado, enfermo, dolido, etc. me suelo volver al Señor y decirle en el fondo de mi corazón. Hágase tu voluntad. Hágase en mí según tu Palabra, porque solo Tú tienes palabras de vida eterna. Bueno, recuerda, le dije yo, con que insistencia le pedí al Señor, que pasara de mí el cáliz de la enfermedad de mi abuela, pues no entendía que se pudiera llevar a persona que yo quería tanto si El me quería a mí. Pero José Carlos en el trabajo cuando algo me sale mal, cuando me falla una compañera o me llevo una mala cara de mi jefe por algo que no salió a su gusto, me cabreo horriblemente, no acepto, me revelo y casi le escupiría en la cara a alguno que encima mantiene una risita burlona. Desde luego no podrá aceptar tu muerte ahora que estamos a un paso de nuestra boda. Y luego de casados si tú me fallaras, te fueras con otra, hicieras sufrir a nuestros hijos de verdad que te mataría, y me revelaría contra el Dios duro e injusto que lo consistió. Es difícil decir amén. Sí, te entiendo, Ana, pero precisamente cuando no se entienden las cosas que pasan, unas veces por ser leyes de la naturaleza, y Dios no va a hacer milagritos todos los días para evitarlos, terremotos, maremotos, volcanes, huracanes, lluvias torrenciales y otras catástrofes de la naturaleza, y otras consentidas por Dios al consentir el mal obrar de los hombres, hambres, enfermedades que se podía haber evitado, pobreza, dolor, etc. es cuando más hay que volverse a Dios y hacer real nuestra fe en El y en la Providencia. Pero la muerte en cristiano es un paso a la vida, y la vida el camino a la Casa del Padre. O ¿no es esto lo que nos reveló el Señor Jesús? El es Salvador, no solo porque nos haya liberado de la muerte del pecado, sino sobre todo porque nos ha enseñado a vivir la vida con otro talante, con otra filosofía, con otras miras y con otras apetencias y sueños. El misterio del dolor no lo entiendo, José Carlos. No entiendo el hambre de un niño, la miseria de un niño, las penurias de unos viejos solos y sin amor, no puedo mirar a India, África, China, y hasta Europa y España donde la pobreza atrapa tantas familias y a tantos hombres y mujeres, y Dios no hace nada para que esto no pase. “Para que esa niña no pase hambre, frío y no muera, le dijo Dios al Jesuita, cuando oraba en el silencio, después de haber se paseado por las calle harapientas de Calcuta, para que esto no pase, YO TE HE HECHO A TI. A mí, ¿Señor? Sí a ti, Ana. A ti, José Carlos. A ti, a todos y a cada uno de los hombres, de los hombres, hermanos. ¿No lo has entendido aún?
>
22.- "El Sacramento, Alianza con Dios."
Mi Diario ocho de junio de 2003.
Boda de Julia y Ernesto.
Querido Diario: no hace ni un mes que terminó el Cursillo, el dieciséis de mayo, y ya ayer, siete de junio, se casó la primera pareja, Julia y Ernesto.
Julia y Ernesto estaban en nuestro pequeño grupo para las reuniones después de las charlas del Cursillo.
Julia es una chica despierta, desenvuelta, extrovertida, comunicativa, pero no charlatana ni chabacana, pues tiene mucho gracejo y mucho estilo tanto al vestir como al moverse, y como al hablar. Habladora, sí, hasta por los codos, pero con mucha clase.
Bueno, querido Diario, no te lo había dicho, pero Julia es compañera de Colegio y clase de José Carlos. Estudiaron juntos en el Colegio Alemán y son amigos desde preescolar.
Nos invitaron a la Boda que fue magnífica.
Ella estudió luego Medicina en Las Palmas y en la Universidad conoció a Ernesto, uno de sus Profesores, que es médico y cirujano en una Clínica Privada y le lleva unos seis u ocho años. Con las chicas nunca se sabe.
Él es gaditano, estudió medicina entre Cádiz y Pamplona. Al terminar se fue creo que a Liberia, en África, a un Hospital casi o sin casi en la selva. Eran dos médicos para todo: un inglés, episcopaliano, ya mayor, llevaba en Africa de medio misionero la friolera de treinta y dos años, y él, recién salido del horno.
Como atendían también un dispensario hospital selva a dentro, a dos días río arriba de una barquita casi piragua, cuando se iba el inglés se quedaba solo y había dias que operaba hasta treinta o cuarenta veces, casi sin medios y al principio casi sin experiencia. Y de todo, desde el corazón a una apendicitis o una herida de fiera con una pierna casi colgando. Pero o intentaba salvarlos o se morían irreversiblemente. Y así, cuando envió su curriculum, al volver tras cinco largos años, los Hospitales se lo rifaron por su grandísima experiencia en tan corta edad.
En sus clases Julia se sentaba en primera fila sin quitarle ojo de encima. Le alucinaba su altura, su barba cerrada, sus ojos luminosos, su voz varonil y un poco grave, su finísimo humor al contar escenas casi terroríficas de mesas de operaciones. Se enamoró perdidamente de él. No sabía como contactarlo, como hacer amistad con él y mucho menos como enamorarlo. Lo consiguió mientras hacía el Mir en el Hospital, entre café y café.
Pero volvamos a la Boda que el noviazgo ya te lo contaré otro día. Los padres de Julia, tienen una finca preciosa en la carretera de Santa Brígida, con capilla, unos jardines impresionantes de bonitos y cuidados y unos salones de casa rica de campo, principescos.
El padre es abogado como el mío. Tiene un bufete muy bueno, el mejor, dice mi padre, en Las Palmas y de mucho prestigio.
La madre, educada en el Sagrado Corazón, el Colegio de las niñas bien de Las Palmas, cuando lo llevaban las monjas, aún habla de Sor Sagrario con verdadera admiración por su saber y santidad, es toda una señora. Me entiendes, ¿verdad? En el mejor sentido de la palabra. Clase y distinción le salen del alma como la cosa más natural del mundo.
Cuidó todos los detalles de la boda con Julia. No faltaba ni un ápice de nada. Qué elegancia en los jarrones de flores en la capilla, en los centros de las mesas o en los caminos y parterres del jardín.
Julia iba lindísima y atrevida. Como es alta como él, un poquito menos, con un traje blanco muy sencillo y casi sin cola, sobre la cabeza se puso una diadema de flores blancas redonda, muy redonda, y casi grande, pero sin exageración, un poco cogida atrás, que le daba la apariencia de una diosa sacada de su Olímpo.
El padre de Ernesto, que es Ingeniero Naval, creo que director en los Astilleros de Cádiz o de Matagorda, todo un tipazo. ¡Qué planta! ¡Qué porte! ¡Qué presencia! Y la madre es guapísima. Así ha salido Ernesto que es un bombonazo. José Carlos no te enceles que yo te quiero a ti. Creo que son Movimiento Catecumenal de un antiguo Cursillista, Quico Argüelles, creo que se llama, un movimiento seglar cristiano. Desde luego son muy religiosos, pues me dijo Julia que lo que más les preocupaba era que la Ceremonia fuera digna, respetuosa y recogida. Nunca un espectáculo. Que fuera un acto de oración a Dios y que se viera, hasta la saciedad, el sentido cristiano y de amor a Dios que es el Sacramento. ¡”Chapeau!” pues esto no se ve hoy mucho.
Te hablaré de la Boda que es lo principal. La celebró Don Matías, por especial “capricho” de Julia, que así se lo pidió a sus padres a pesar de algún sacerdote amigo y afecto a la familia.
Don Matías fue tan cariñoso, tan humano, tan piropeador con los novios pero al mismo tiempo tan cristiano y con tanta claridad sobre el grandísimo compromiso del Sacramento que a todos nos dejó los pelos de punta, ya que él no tiene pelos en la lengua ni ante sociedad tan distinguida.
.El Sacramento compromete y no se puede administrar a niños porque los niños no tienen capacidad de compromiso. Y es un compromiso serio, muy serio con Dios. Alianza con Él.
Nos compromete a vivir todos los días de nuestra vida amando y procurando hacer el bien a la persona amada, “como Dios ama al mundo. Como Cristo ama a su Iglesia, a los hombres” Y Cristo como dice Pablo “me amó y se entregó por mí”, “hasta la muerte y muerte de cruz”.
Cuando tú Ernesto ames a Julia, hasta la muerte del más pequeño de tus egoísmos o vanidades, no en un instante supremo de dar la vida, sino en el día a día, en cada hora, en cada minuto, en cada segundo, en cada latido de tu corazón, de tus anhelos y de tus ilusiones y preferencias, cuando tú Julia, quieras a Ernesto hasta en la más pequeña partícula de tu ser, cuando tu alma respire en su alma y tu cuerpo vibre solo en su cuerpo, cuando en sus brazos esté solo el hueco exacto en que encajen tus ternuras y caricias, tu persona entera, y toda tu persona, llenando sus instantes, todos sus instantes
de la entrega de tu vida, de tu ternura y de tu amor, sin exigencia alguna, en donación plena, y para siempre, sin dudas ni medianías, pero con el corazón, el alma, el cuerpo con sus afectos a veces desbordados en el deseo y la carne, tus anhelos y tus esperanzas,
puestas sólo en él y en su libre y amorosa correspondencia, sólo entonces habréis llegado a amaros como Dios os ama por la muerte de vuestras debilidades al límite inferior de la muerte y al límite superior de la vida. Sólo entonces habrá total libertad, la de los hijos de Dios, y total amor, la de los que aman a Dios.
Ir juntos de la mano por el bello camino de la vida volviendo a la Casa de nuestro Padre, superando las tristezas y dolores, las dificultades y desencuentros, alegrándoos en el Dios Alegría, Belleza y Felicidad, gozando en su gozo, como hijos muy amados de Dios.
Haced de vuestra casa no una mansión sino un hogar y que el rescoldo de ese fuego y ese hogar no sean las riquezas y los bienestares sino vuestro mutuo y caluroso amor, y que en ese amor y ese hogar sean engendrados, nacidos, educados y amados vuestros hijos, regalo maravilloso de Dios, del que según habéis declarado los vais a recibir con generosidad y amorosamente, educándolos en la Fe de vuestra Madre la Iglesia.
Y sabed, que si esa es vuestra alianza con Dios, El se alía en Alianza con vosotros, y no se dejará ganar en generosidad, y se compromete, promesa de todo un Dios, a daros fuerzas para amaros en plenitud todos los días de vuestra vida. Nunca podréis decir no tengo fuerzas para seguir, porque estaríais haciendo mentiroso a Dios.
Jesucristo, autor de este maravilloso Sacramento del amor, estará con vosotros hasta que lleguéis a la Casa del Padre. Volved juntos y en la plenitud del amor: Dios.
Te he de confesar, mi querido Diario, que en este momento mis lagrimones, ¿seré una llorica? caían al suelo como granos de uva y empañaban como gotas de rocío los brillantes y alegres ojos de Julia.
El padre de Ernesto se llevó disimuladamente el pañuelo a los ojos y las madres de Julia y de Ernesto sin disimulo. José Carlos me apretó, como siempre hace cuando está emocionado, la mano fuertemente, y Ernesto, el médico intelectual y creyente en la madre naturaleza, miraba a Julia sabiéndose, como luego nos dijo, descrito por dentro hasta lo más recóndito de su corazón, desbordado en acción de gracias hacia el Jesús de su infancia, que le volvía a nacer con más fuerza que nunca como una nueva y feliz Navidad, pues educado en los Marianistas de San Felipe Neri, fue Congregante de María, y la fe le había bailado a veces, pero siempre quedó la mecha que humea.
Y como Don Matías, parecía leer en el corazón de los presentes y sobre todo de los novios terminó diciendo:
¿Hay alguien aquí que pueda testimoniar que hay algún amor más grande que el de una Madre? Solo el amor de Dios, que es Padre y Madre.
Pero después no ha habido amor más grande ni podrá haberlo jamás que el María, por Jesús, su Hijo.
Mujer, “ahí tienes a tu hijo”, y en Juan el discípulo amado y evangelista, estabas tú, Ernesto, y tú, Julia, y yo, Matías, y estabamos todos.
Dejad un hueco entrañable en vuestra pareja y en vuestro matrimonio para María, en vuestro hogar y en vuestros hijos, y nunca os faltará el vino de la gracia de Dios y el amor del Espíritu Santo de las Bodas de Caná.
Dios bendito, qué sermón. Qué boda. Qué novios. Qué familias.
Y después el baile y el banquete que otro día te contaré, pues aún me duelen los pies.
Querido Diario, buenas noches. Querido José Carlos aún siento la presión de tu mano en la mía. Buenas noches, amor, tú sabes que te quiero.
>
23.- "No hay que jugar con el amor"
Mi Diario catorce de junio de 2003. Sábado
De Magdalena a Carlos.
Embarazo no deseado de soltera.
El aborto. Vivir juntos.
Carlos no hace más que darnos “trabajo” para que las parejas hablemos de algo más que de dinero y gastos antes de la boda.
Ya está casi fraguado el grupo. A pesar de todo, sobre todo por lo ocupada que está Elena, ya dicho que sí a Mónica y Francisco Javier y solo falta que un sábado de estos que estemos todos concretemos fechas y horas.
Carta del 10 de octubre de 2002. Martes.
He leído con fruición tu "Hoja a los Novios".Me ha abierto el corazón. Te escribo con total atrevimiento por necesidad y porque Marta, mi amiga, me ha hablado con mucho cariño de ti. Perdona que te tutee pero para contarte lo que quiero contarte no me sale el Usted.
Te he de confesar en primer lugar que mucho de lo que saben todos yo lo cuento por primera vez.
Pedro era y es un chico encantador. Guapo, alto, esbelto, simpático, agradable, atento, cariñoso, etc... En fin que te iba a decir yo de él. Me enamoré. Me enamoré locamente de él Hasta los tuétanos. Mi familia lo tenía, cuando lo fue conociendo, conforme yo tímidamente se lo iba presentando, y aún hoy un poco lo tiene, como "un macarra".
Sólo pensaba en el surf y en los bocadillos de calamares de la Cice, (bueno, ya sabes, la prolongación de Las Canteras, donde van todos los surferos) y en revolcón de sexo en la cama.
Tardó mucho en convencerme pero sus caricias, su insistencia, y la vehemencia de mi cuerpo hacían que el placer se me desbordara y el sexo me atrajera como un imán poderoso gravitando todas mis energías en un ansia apasionada e incontrolable. (Incontrolable o incontrolada, no sé)
Me dio una llave de un apartamento-casa que sus padres tenían en la Playa de Las Canteras, donde empezaron nuestras citas amorosas. Yo iba en bicicleta y le esperaba arriba, cuando él no estaba ya esperándome. Discretamente. Me moría de vergüenza. Nadie podía enterarse.
Te he de decir que me resistí casi heroicamente. Pero con un tesón digno de mejor causa, aunque para él esta era la única causa, fue ganándome terreno y de los besos, pasamos a los abrazos amorosos, y de los abrazos amorosos a las caricias más íntimas, de ahí a la desnudez y de esta al coito.
¡Qué dulzura, que placer, que entrega, que horas que siempre nos parecían cortas...!
Mi madre me encontró un día las llaves en el bolso. A mi padre un amigo le dijo que me advirtiera que no entrara en aquella calle en bici en dirección prohibida, (era mucho más corto) y empezó a sospechar de aquella calle.
Pero para cuando se descubrió "el pastel" yo ya estaba embarazada.
Desde que se retrasó la regla, desde que empecé a sospechar que aquello era aquello, ¡qué noches de zozobras! ¡Qué despertarme sobresaltada a media noche! ¡Qué angustias sin poderme dormir!
¡Cómo se lo diría a mi madre! ¡Qué pasaría cuando se enterara mi padre! ¡Y mis hermanos! ¡Y mis amigas!
Mi padre entraría en cólera diciendo que era una infamia para la familia. Un deshonor. Una falta de dignidad. Yo pensaba que en el fondo era un miedo atroz, el de los dos, al qué dirán. Cómo pensarán sus amigas. Mira la hija de la "santita".
Pedro, cobardón y amilanado, me quería convencer que abortara. Preguntó a amigo. Conocimos a una chica que lo había hecho. Nos dio la dirección de Telde y nos dijo cuánto nos iba a costar. Que no pasaba nada. Si te he visto no me acuerdo, y problema familiar resuelto.
Cogimos el coche una mañana y llegamos hasta la puerta. Cuando puse mi pie en el suelo de la acera no pude seguir adelante. Que clase de persona era yo para mi misma. Pedro volvamos a casa. Yo arrastraré todas las consecuencias sin abrir la boca, pero a quién puede ser mi hijo, yo no le quito el derecho a vivir.
Pasaron tres meses de angustias infinitas. Me ponía ropa que me apretara mucho mi barriga. Y como yo soy delgada y de constitución "esmirriada" no se me notaba.
Pedro cambió. Estudiaba como un negro. Se maldecía por haber sido "macarra". Buscó un trabajo con su padre y estudiaba por las noches. Y deseó a nuestro hijo tanto como yo.
Mi madre acepto el hecho con pena pero con alegría. Un niño que va a nacer siempre es una buena noticia. Y el primer nieto siempre es el primer nieto. Mi padre quiso hablar con Pedro y con los padres de Pedro. Se llegó a un manso acuerdo. Cuando naciera el niño y Pedro terminara la carrera, tenía asegurado el trabajo con su padre, si aún lo deseábamos, nos casaríamos.
No debíamos ninguno de los dos, aún aceptando toda nuestra responsabilidad en el ahora y en el futuro para con nuestro hijo, "el de los dos", hipotecar nuestras vidas en un matrimonio no deseados por ambos.
Debo confesar que me quedé asombrada ante la generosidad, la grandeza de miras y el amor entrañable de nuestros padres para con nosotros. Ellos se harían cargo del niño, hasta que nosotros pudiéramos tenerlo, mantenerlo y educarlo.
Pedro terminó en junio la carrera. El niño nació en septiembre. Nos casamos en noviembre y somos una pareja feliz con una niña, no te lo he dicho iba a ser y es niña, preciosa.
¡Qué amargamente llora Pedro cada vez que coge en sus brazos a su niña, a su hija, y piensa que hoy podría no existir si aquel amargo día él me hubiera convencido y yo hubiera sacado mis pies del coche!
Me gustaría verte, charlar los dos contigo, pues aunque estamos casados por lo civil los dos somos "algo" creyentes y desearíamos casarnos por la Iglesia.
Un beso, Magdalena.
Postdata: Pedro ha leído esta carta antes de enviártela. Esta contento y conforme.
>
24.- "La vida sólo es de Dios"
>
Mi Diario veintiuno de junio de 2003. Sábado.
De Carlos a Magdalena y Pedro.
El aborto. Vivir juntos.
Carta del 14 de junio de 2003. Sábado.
Vuestra cariñosa y confiada carta que agradezco en el alma, tanta confianza en mí sin conocerme me confunde, me da pie para tres cosas.
Primera para quedar con vosotros cuando queráis pues estoy deseando conoceros. Mi teléfono es 606274297. Llamarme y quedaremos.
Segunda para hablaros y habar a mis parejas del aborto. Sin miedo. Sin tapujos, con valentía y contra viento y marea.
Y tercero para hablar un poco de la boda civil y de las diferencias con el Sacramento. Insistiendo en que el Sacramento se pide a la Iglesia, a los hermanos, a la comunidad creyente en Jesús. Es una decisión de los dos que debe ser pensada y consensuada. Compromete y los compromisos son para cumplirlos. Sino, es mejor no quererlos, ni hacerlos ni aceptarlos.
Y dentro de este apartado insistir en la alegría de la Iglesia por dos ovejas que vuelven al redil, (el redil del Buen Pastor siempre está abierto para entrar o salir libremente), mayor que por la cien ovejas que nunca salieron de él. Son palabras del mismo Buen Pastor y tienen su porqué.
Hay una conferencia completa sobre el aborto en una serie de fotos publicadas en un librito, en las que se ven desde la fecundación del óvulo por el espermatozoide, hasta el niño "aborto", nueve meses después.
Ya os la enseñaré. Ya las comentaremos.
Hoy antes de terminar quisiera deciros que quién haya visto unas fotos de los trozos de niños-niñas, abortados en los cubos de basura de las clínicas? ( o mejor mataderos ) abortistas cuando no en bolsa para su venta y fabricación de cremas para la mujer, quien haya visto una serie de fotos así y siga siendo abortista, ni es persona, ni tiene corazón, ni tiene entrañas, y por tanto "no importa ya que sea abortista" .Podrá buscar razones, motivos, "conveniencias", para la embarazada abortista pero siempre abortar seguirá siendo matar algo vivo y ese algo, si es lo engendrado en un ser humano y por la fecundación de otro ser humano, digo yo, que será humano, y no precisamente un grano, un tumor o una deformación.
Hasta pronto. Carlos
>
25.- "Carta de Chiara" "El amor como tema del grupo".
Mi Diario. Reunión del veintiocho de junio de 2003. Sábado.
Se forma el Grupo. Primera Reunión formal.
Ver en la siguiente sección o capítulo, “El amor no es”, en la entrada o tema 02.- “Yo sí siento amor tu amor” la propuesta de Mónica y la formación del Grupo tal como se insinuó por primera vez en el mismo “Cursillo”.
>
26.- "De Autor al Lector. Primer contacto"
Es del Autor que desea ponerse en contacto contigo y dialogar como amigos.
En primer lugar quiero felicitarte por haber sido capaz de llegar hasta aquí sin que se te hayan caído estas páginas “del ordenador” y de tus ojos. Casi no necesitas las manos, ¿verdad?
En segundo lugar desearía saber si te va gustando el libro y si sobre todo va enriqueciendo tu mente y tu corazón con una visión fuerte de lo que es el amor y del sentido de la vida y la existencia. De esas cuatro peguntas que nadie contesta por nosotros y que todos nos hacemos alguna vez en un alto en el camino, “de dónde venimos”, “quienes somos”, “para que existimos” y “a dónde vamos”.Te guste o no, nadie puede responderlas por ti, solo darte su propia visión de cada una, y este libro está escrito para darte la mía y la de muchos hombres y mujeres que creen en Jesús y en su Iglesia, pero que también creen como fundamento único y recio de esa fe, en el hombre creado a imagen y semejanza de Dios, creen en este Mundo, en su maravillosa Naturaleza, en la Humanidad, en el Universo espectacular y armonioso, en el ser humano, en sus extraordinarias cualidades y capacidad de verdad y bien, de bondad, y en sus evidentes limitaciones y hasta de falsedades concientes y maldades.
Es curioso casi sin auscultarte a ti mismo tu conciencia, esa capacidad del hombre de revertirse sobre sí mismo, te ha encendido una bombillita roja de peligro: efectivamente he notado y constatado que tanto en m mismo como en los demás que me rodean, esos que los cristianos llamáis vuestro prójimo, hay bien y mal, verdades y falsedades, sinceridad y engaño, veracidad y simulaciones.
¡Qué curioso tu solito has descubierto el “principio del bien y del mal”! Otra cosa es que lo comprendas y que te lo expliques. Pero vayamos por parte. Dejemos esas exquisiteces intelectuales y filosóficas para cuando hayamos avanzado en la lectura del libro.
Te animo a que lo sigas leyendo. Y no porque lo haya escrito yo y quiera que sea un éxito de muchos lectores. Al estar en la red y sin “cuenta kilómetro” o cuenta entradas de visitante nunca me enteraré. Ni me importa mucho. Ahora quién me importa eres tú. Sólo tú. Que vayas conociéndote a ti mismo. Que te vayas valorando, porque solo por ser hombre y por estar hecho “a imagen y semejanza de Dios” eres, pienses como pienses en este momento la maravilla más grande de la naturaleza, el ser de más valor de la Creación.
Gracias de nuevo por haber llegado hasta aquí. Te espero en el rellano de la escalera del segundo piso. Al final del capítulo “que no es el amor”. Volveremos a charlar como amigos y a poner nuestras opiniones y convicciones en común. Hasta luego.
27.- "Enlaces. Anteriores y Posteriores".
Índice general del “Diario de Ana”:
Organigrama.
http://diariodeanaxx.blogspot.com/
Portada. Dedicatorio. Prólogo. Pródromo.
http://diariodeana00.blogspot.com/
Acabas de leer:
“Diario de Ana”.01. “Noviazgo de Ana y José Carlos”.
Introducción. Antes, durante y después del Cursillo:
http://diariodeana01.blogspot.com/
Para pasar al siguiente Tema:
“Diario de Ana”.02. “El amor no es”
http://diariodeana02.blogspot.com/
>
